Reconecta con tu Alma
Cuando volviste a este mundo, viniste con una serie de temas y experiencias por los que pasar para aprender, sanar, crecer, desarrollarte a nivel de personalidad y también de alma. Tener que afrontar esos desafíos te ha ido poniendo en contacto con tus dones y talentos, que llegarán a convertirse en los cimientos de la contribución que has venido a hacer. Esa contribución llega a este mundo a través de ti, procedente de tu alma. Tú eres su vehículo, un vehículo imprescindible, sin el cual el alma no puede desenvolverse en esta dimensión, altamente densa.
Este es el guión, el plan, pero lo olvidaste cuando entraste físicamente en este mundo. Tenía que ser así para que llegaras a creer que todo lo que se despliega en tu vida es verdad y la única verdad de tu existencia. De esta forma, tendrá un impacto sobre ti lo suficientemente intenso como para que te pongas a hacer el trabajo interior que viniste a hacer.
Es por todo esto por lo que reconectar y asumir los procesos desencadenados por esa reconexión son LAS TAREAS de nuestra vida, de toda nuestra vida, independientemente de lo que la mente nos diga sobre en qué deberíamos poner toda nuestra atención.
Esa reconexión se puede dar en diferentes niveles.
Puedes reconectar directamente con tu Plan de Alma accediendo a la cantidad masiva de información contenida en tu Contrato de Alma y en los diferentes sistemas simbólicos codificados en tu Carta Natal. Esta es la reconexión con tu supraconsciente. Esto te da una guía, una dirección, un mapa espiritual de tu vida en el que no hay error, pero sobre el que, al mismo tiempo, tú tienes siempre, en última instancia, la libertad para decidir, en cada momento, qué camino escoges, qué decisiones tomas.
Puedes reconectar también con tu subconsciente, que contiene la historia de tu Niño Interior Herido, las memorias de tu Niño Divino, los arquetipos del inconsciente colectivo y tus memorias de otras vidas. Esto te da inmensas oportunidades de sanación.
Al mismo tiempo, puedes reconectar con otras personas a tu alrededor, desde las más cercanas, los miembros de tu familia de origen, hata las diferentes capas concéntricas de otros familiares, amigos, parejas, colegas, conocidos, etc., trabajando contigo mismo y con ellas para que las relaciones que os vinculan sean cada vez más conscientes y amorosas. Esto te da también inmensas oportunidades de sanación y enraizamiento.
A medida que haces todo esto, liberas energía que, hasta ese momento, había estado retenida, consumida, por las turbulencias y la desorientación de tu vida interior y tu vida exterior manifestada, y por las distorsiones de la mente. Toda esa energía, y toda esa sanación que tiene lugar, van siendo reintegradas y van construyendo y fortaleciendo tu núcleo, tu centro, esa fuente interior de equilibrio, conexión y sabiduría que se convierte en la esencia de quien has venido a ser. Ese es el Maestro Interior que te guía hacia la plena manifestación de tus objetivos álmicos.