En febrero de 2016, al comienzo de una enfermedad que se alargó casi dos años, empecé a pintar compulsivamente. Siempre había sentido la inquietud por la pintura en color y el dibujo en blanco y negro, pero lo había hecho muy pocas veces, y siempre había desechado todo lo que dibujaba y pintaba. Pero algo cambió en 2016. De repente, una noche, empezaron a venir a mi mente cascadas de imágenes, colores, formas, líneas, como si salieran a chorro de algún sitio y desembocaran en mi mente que no daba abasto más que para intentar plasmarlas lo mejor que mi ojo interno y mis manos podían. El valor que estas pinturas tienen es simplemente el de los procesos internos vinculados a ellas y que no podría explicar en palabras. Lo intenté al principio, pero dejé de hacerlo porque comprobé, una y otra vez, que no era posible. En este álbum muestro algunas de las pinturas de estos diez años.
(clica en las imágenes para verlas completas)